Laguna de L.laul.lina (Tsautsina): una joya al final del caminoEl pasado 8 de agosto hicimos la ruta a la Laguna L.laul.lina, una joya natural que se encuentra en la Reserva Parcial Cueto Arbas, a su vez incluida dentro del Parque natural Fuentes del Narcea. El espacio es de uso restringido y quien quiera acceder a él debe solicitar una autorización a la Dirección del Parque, señalando el día y el número de personas previstas, el trámite es ágil, en una semana o menos se tiene el permiso que, si se quier, envían vía correo electrónico.
Conviene madrugar un poco más para cualquier ruta del Occidente, lleva su tiempo llegar al destino, aunque así lo hicimos al final se hizo bastante tarde, entre charlas, paradas, fotografías... Una ida con un punto adrenalínico donde comprobamos que caben tres coches en la carretera a Cangas, furgoneta incluida, así que con un poco que amplíen se ahorran la dichosa autovía. Poco antes de llegar a L.leitariegos se abandona la carretera a la derecha a Veigaimiedru (Vegameoro). En el pueblo hay una bifurcación al lado de una caudalosa fuente donde podemos coger la bebida para la ruta, a la derecha se va a Rimolín, punto de partida, el coche se deja en un aparcamiento a la entrada del pueblo, solo estábamos nosotros de turistas ese día.
La ruta no tiene nada de pérdida, salir de Rimolín, el río del mismo nombre se deja a la derecha. Es casi todo camino de una subida que se prolonga hasta avistar la laguna, cruza casi todo el trecho por un bosque de fayes, así que se fue amena, donde también se encuentra una gran diversidad arbórea y vegetal, carbayos, aladiernos, serbales, abedules... llama la atención los abedules de típica corteza blanca que apenas se aprecia su color allí donde están, tapizados todos ellos de variados líquenes, muestra de la calidad del aire del espacio, tan diferente de nuestras zonas urbanas que son verdaderos desiertos liquénicos. En los claros del bosque hay buenas vistas de las laderas del otro lado de la cuenca del valle y que podrían ser buenos lugares para observar el eventual paso de grandes vertebrados, uno de estos nos dio una gran sorpresa, cuando en una ladera escarpada se movía pausadamente un solitario animal marrón entre la espesura del monte, el júbilo momentáneo se diluyó cuando quien tenía los prismáticos nos dijo que el ser llevaba cuernos y ubres.
Llegamos, nosotros y el sol, arriba, junto a la laguna al mediodía, nos dispusimos a comer, dentro de una de las dos cabañas, muy acondicionada, con sus mesas, bancos, cama, chimenea...
Después el recorrido por la laguna, que destaca por su gran variedad de vida. Se asienta sobre una turbera, de terreno esponjoso de musgos y esfagnos. Lo primero que encontramos fue la joya que buscábamos, la Drosera, nunca hasta entonces la vimos, es una planta muy pequeña, de discretas hojas espatuladas y cubiertas como con gotas de rocío, que son sus partes sensibles para atrapar los insectos de los que se nutre, es carnívora, aunque no os esperéis encontrar una planta devorando saltamontes y escarabajos, solo caen insectos más bien diminutos como lo es ella, distribuida con frecuencia por el lugar en los sitios más húmedos.
La variedad biológica es grande, con muchas especies adaptadas a las condiciones especiales que impone la turbera, endémicas de este hábitat, es el caso de la Grama de las turberas, la Drosera, la Lagartija de turbera, diversas plantas acuáticas... Encontramos un montón de libélulas, odonatos, multitud de juveniles de Rana bermeja saltando por doquier según nos aseguró el experto herpetólogo ya habitual en nuestras rutas.
La verdad que da apuro pisar por estos sitios y resulta aconsejable que quien esté por aquí extreme sus precauciones y mire siempre dónde pone el pie y, si se da la ocasión, renunciar a realizar fotografías o entrar a cualquier lugar si con ello se afecta a cualquier especie o comunidad sensible. Unos por tanto y otros por tan poco, al finalizar el recorrido lacustre nos indignó que unos visitantes sin miramientos cruzaran la laguna a bordo de un todo terreno y un quad.
Arriba se nos hizo tarde y bajamos sin tiempo para las siras de rigor. Ya junto al coche coincidimos con un vecino de Rimolín con el que tuvimos una animada conversación, antes con una vecina, muy maja y sana parece esta gente, él nos decía más o menos que toda esa riqueza natural que buscábamos no precisaba de rutas, que él estaba acostumbrado a verla todos los días desde su casa, incluso desde su habitación en la cama, pues su ventana miraba al monte, en esa que estábamos nos dijo, mirad ahí, un corzo, allá a lo lejos en el monte de enfrente iba correteando, el único gran vertebrado que vimos en la ruta, a parte de les vaques, les oveyes, un caballo y los sapiens motorizados, la experiencia y el buen ojo de este vecino que nos falta...

Laguna de L.laul.lina

Reconociendo la lámina de agua de la parte posterior de la laguna

Amapola amarilla
Meconopsis cambrica, en la senda hacia la laguna
Dactylorhiza maculata, en la turbera de la laguna

Una gramínea en la turbera con espigas de coloración peculiar

Drosera floreciendo
Polyommatus coridon, alimentándose en
Eryngium bourgatii. Mariposa de distribución amplia y frecuente por la Cordillera
Parnassius apollo
Parnassius apollo libando

Libélula posada

Libélula en vuelo

Odonato

Todo terreno atravesando la laguna